Entrevista a David Rotger. “Sentarse y empezar es el mayor obstáculo al que se enfrenta un escritor novel”


Hace un tiempo fui entrevistado por los compañeros de la comunidad online de escritores de habla hispana “Tregolam”.

Os dejo a continuación con la entrevista completa; os animo, sin embargo, a acceder al artículo original publicado en Tregolam, así como a explorar el resto de su rica comunidad.

Entrevista a David Rotger. “Sentarse y empezar es el mayor obstáculo al que se enfrenta un escritor novel”

24/09/2014

 Ganador de los “Premios Noveles de literatura 2013” en la modalidad veterano, el novelista David Rotger nos desgrana en esta entrevista algunos de sus secretos de escritor, nos regala unas cuantas reflexiones sobre la escritura y la vida, y hace algunas sugerencias a aquellos novelistas que se enfrentan a su primera obra.

David, ¿Podrías explicarnos cuándo y cómo se despertó en ti la vocación literaria?

Mis primeros pasos estuvieron vinculados a mi ámbito profesional: el servicio de bomberos. Empecé a colaborar con algunas publicaciones del área de las emergencias con artículos principalmente referidos a la formación de bomberos y otros miembros de cuerpos de intervención, así como sobre la psicología de emergencias. Pronto me di cuenta de que lo que pretendes transmitir, para que se entienda e interese, debe ser ameno, comprensible y adaptado a quien te lee: es la base para comunicar.

Años más tarde visité a un compañero que había sufrido un grave accidente y que lo dejó impedido para seguir como bombero. Durante la conversación surgió la idea, por parte de él, de escribir una novela aprovechando sus experiencias profesionales. Yo me explayé aconsejándole buscar foros en Internet relacionados con el mundo de la narrativa y que se iniciara quizás con relatos cortos. Lo cierto es que cuando abandoné su casa me dije a mí mismo: ¿y por qué no?

¿Dentro de la narrativa, ¿qué géneros son los que te atraen más a la hora de escribir?

La aventura y la historia novelada. También me atrae la novela negra y, ocasionalmente, me aventuro en el ensayo.

Todo escritor tiene uno o varios escritores preferidos, ¿podrías confesarnos cuáles son los tuyos?

Cuando descubrí a Santiago Posteguillo y su trilogía sobre Escipión el africano, devoré sus novelas con verdadera ansia y, cuando terminé la última, seguí con las que escribió sobre el emperador Trajano. Asimismo disfruté con Ken Follet y “Los pilares de la tierra”, y su continuación: “Un mundo sin fin”. De Paul Auster recuerdo haber leído “Sunset Park”, “Diario de invierno”, “Invisible”, “Brooklyn Follies”, y otros. También me enganchó María Dueñas y “El tiempo entre costuras”, y su segunda entrega: “Misión olvido”. Este verano leí “La catedral del mar” de Ildefonso Falcones, una novela que tenía aparcada en la estantería desde hacía tiempo pendiente de leer y que me ha impresionado gratamente. Podría seguir porque no recuerdo un momento en el que no tuviera un libro empezado. Para mí, desde hace muchos años, el final de una novela marca el inicio de otra y eso me ha permitido evitar tener momentos demasiado prolongados de hastío en determinadas situaciones: un viaje en avión, la espera en una consulta, etc.

¿Crees que en tu caso hay cierta conexión entre tu trabajo y las temáticas que desarrollas en tus relatos?

Todo tiene conexión. Soy lo que soy por lo que he vivido, y es inevitable que lo que uno escribe no tenga una transferencia desde su personalidad al relato. Con todo, no me he planteado ninguna historia directamente relacionada con el mundo de los bomberos, aunque los personajes de mis novelas tienen reacciones y comportamientos que en muchas ocasiones proceden de esa esfera.

¿Sufrimiento, placer… Qué es lo que experimentas a la hora de escribir?

Entusiasmo en bastantes momentos del proceso; impaciencia por acabar la historia en otros, casi siempre cuando me acerco al final; frustración ocasional cuando me atasco en un punto; emociones a flor de piel en algunos momentos especiales vividos por los personajes; la necesidad de parar y descansar unos días, e incluso semanas, para drenar malas percepciones. Son muchas las sensaciones mientras escribo y he aprendido a atender a las alarmas que se disparan en mi mente. Cuando intuyo que algo no encaja o tengo la impresión de que falta alguna cosa que no atino a ver, lo dejo en “standby”; sé que más adelante descubriré lo que ocurre.

¿Tienes alguna manía especial a la hora de ponerte escribir, algún ritual?

Todo empieza con un café. Mientras se enciende el ordenador lo preparo, y no me siento a escribir hasta que tengo la tacita humeando sobre la mesa. El aislamiento es algo que también busco.

Para ti, ¿qué es más importante en una novela? ¿El continente o el contenido? ¿La forma de escribir o la peripecia?

Principalmente el contenido aunque una buena idea, una gran historia, si está mal contada o con un vocabulario inapropiado o erróneo, puede que fracase estrepitosamente.

¿Cuáles crees que son los principales obstáculos a los que se enfrenta un escritor al intentar escribir su primera novela?

Sentarse y empezar. Todo debe surgir de un esquema claro de la historia que se quiere montar, y digo montar porque a mí me parece como el montaje de una película: un guión inicial, unas secuencias que hay que trabajar para que despierten el interés del lector, una temporalidad que hay que tener muy presente para evitar errores, etc. En mi experiencia personal, sé que cuando empiezo habrá muchos cambios, algunos inesperados y que pueden llevarme a variar sustancialmente la primera idea que tenía pero eso no es negativo, muy al contrario, el momento en el que aparece una idea nueva es muy enriquecedor para la novela o el relato.

Y una vez terminada la obra, ¿cuáles crees son los muros que ha de derribar el autor novel para poder publicar?

Conseguir que te lean es difícil. Hoy en día pienso que se necesita poder contar con profesionales que se saben mover en el medio. En mi caso fue enviar una novela a una agencia literaria. Al cabo de unos meses respondieron positivamente y formalicé un contrato de representación. También es interesante contratar el servicio de un informe de lectura de la novela y obtener así un punto de vista objetivo y profesional. Y por supuesto, participar en certámenes puede ser una buena estrategia. De cualquier forma hay que aceptar que empezar a escribir cuesta tiempo y dinero.

¿Te atreverías a dar alguna sugerencia o consejo a quienes se disponen a escribir su primera novela?

No lo intentes si antes no eres un lector empedernido; en mi opinión no puede funcionar. Tienes una historia que contar y que te entusiasma, cómo la vayas a contar será determinante y el hecho de haber leído mucho te dará una idea de lo que te gustó y de lo que no, de la novela que te cautivó y de la que dejaste de puro aburrimiento. No se trata de plagiar pero sí de captar la esencia de aquello que va contigo. No tengas prisa  y cuando lleves algunos capítulos escritos, detente y vuelve a leerlos: seguro que cambiarás algunas cosas. Si no estás de humor para seguir en un punto, puede que ese día trabajes mejor en otro anterior o posterior. A mí, por ejemplo, me funciona bastante bien trabajar distintos capítulos en determinados momentos, incluso puedo trabajar el final cuando aún no voy ni por la mitad.

Cuéntanos por favor la génesis de tu novela “El enigma de Isla Bouvet”. ¿Cómo se fraguó?

Quería escribir una aventura épica cuya mayor pretensión era una oportunidad para evadirse y pasar un buen rato, pero también buscaba que el lector se cuestionara la realidad. ¿Es cierto lo que creemos y lo que nos muestran los libros de historia? La realidad puede ser muy distinta de la que es y, sin caer en paranoias enfermizas, puede que muchas cosas no sean como las vemos.

Y… ¿nos podrías revelar algo de su argumento y personajes?

Como en muchas de las aventuras de ficción, en esta novela aquello que mueve a los protagonistas es la búsqueda y recuperación de un tesoro. El hallazgo de un diario escrito por un oficial nazi, será el inicio de todo aunque en el fondo, el armador del barco y su tripulación buscan la pasión de la aventura. Cada personaje tiene sus motivos para haberse embarcado en ese remolcador que se irá al lugar más aislado del planeta: isla Bouvet, donde un submarino alemán fue hundido por su propia tripulación, con un secreto en su interior.

De los personajes te diré que son muy diferentes entre sí, pero que se complementarán muy bien para conformar una tripulación entrañable. Los considero interesantes y peculiares en su individualidad. El cocinero, además de muy apreciado por todos por su buena mano en la cocina, es un gran refranista y alguien forjado en la universidad de la vida que, aunque sin demasiados estudios, sabe captar la esencia de las personas;  de los cuatro buceadores he de reconocer que tomé prestada la personalidad de unos compañeros de los bomberos, incluidos sus nombres, y algunas anécdotas son extraídas de la vida real; el protagonista, el doctor Isaac del Valle, tiene un pasado tormentoso a raíz de una negligencia médica, y buscará redimirse durante el viaje además de enamorarse de Ruth, la segunda de a bordo, asimismo con alguna dura experiencia como bagaje a sus espaldas; de Andreu, el armador del barco, te diré que es una persona que ya peina canas, con una vida a caballo entre su compañía aérea y la búsqueda de experiencias y aventuras, como las que le llevaron a vivir en la selva amazónica, escalar el Capitán, etc. Encuentra en el diario del oficial alemán la excusa perfecta para iniciar una nueva.

Nos encantaría que nos hablaras un poco sobre el premio que ganó la novela…

El certamen lo organizó la Fundación Orfeo en colaboración con la Fundación Síndrome de west, una enfermedad infantil de las clasificadas como raras, y hay que decir que 1 € de cada venta de las novelas ganadoras se dedica a la investigación de esta enfermedad. Se dieron dos premios: la modalidad joven, que ganó la cubana Jessica Rodríguez con su novela “La bestia y el pueblo”, y la modalidad veterano que gané yo. Cualquiera se puede imaginar lo gratificante que es ganar un premio literario. El jurado estuvo compuesto por Javier Azpeitia, escritor y editor; Jesús Ruiz Mantilla, escritor y periodista de quien ya había leído “Ahogada en llamas”, novela que me impactó; y Juan Marchán, asimismo periodista y escritor. El hecho de que te valoren unas personas a las que admiras por su trayectoria personal y profesional, para mí es un plus.

Si tuvieras que publicitar tu novela en 4 o 5 líneas, ¿qué dirías? ¿Por qué habría que leerla?

Una novela que hará que te evadas y te metas en la piel de sus personajes para vivir una gran aventura. Pero además, cuando la acabes, puede que te preguntes si aquel escenario futurista que proponía Orwell en su novela 1984, no estará siendo superado por uno en el que la libertad es una ilusión, un espejismo.

¿Qué es lo que más te costó a la hora de escribir “El enigma de Isla Bouvet”?

Pienso que cuando te metes en acontecimientos históricos y viajas con la imaginación por lugares donde nunca estuviste, el trabajo de documentación es en ocasiones farragoso, aunque en otras te proporciona el placer de descubrir cosas de las que no tenías ni idea.

¿Y dónde puede adquirirse tu novela?

En Orfeo Ediciones, en la categoría “Premios noveles 2013”, en Amazon y en Iberlibro.

http://orfeoed.com/tienda/categoria/premios-noveles-2013/

http://www.iberlibro.com/ENIGMA-ISLA-BOUVET-ROTGER-DAVID/12038457889/bd

http://www.amazon.es/

David Rotger Llinás es licenciado en psicología, diplomado en Turismo, experto en prevención de riesgos laborales y actualmente es funcionario del Servicio de bomberos del “Consell de Mallorca”, donde desempeña el cargo de sargento jefe de zona.

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